Mediante
esta técnica de conciencia
corporal se busca recuperar el
estado natural de equilibrio que el
cuerpo necesita, explorando y despertando
las zonas dormidas y consiguiendo el
máximo rendimiento con el mínimo
esfuerzo. Se trata de trabajar el cuerpo
en su totalidad utilizando respiraciones,
posturas y movimientos naturales muy
precisos para alcanzar el funcionamiento
pleno.
Los músculos de nuestro cuerpo,
y a partir de ahí otras estructuras
anatómicas (huesos, articulaciones,
etc), somatizan las agresiones y dolores
que padecemos. Cuando éstos son
agredidos permanentemente el cuerpo
memoriza el ataque y se encoge produciendo
acortamientos que derivan en problemas
más graves. La tensión
se va acumulando y queda grabada de
forma latente.