El folclore Saidi, originario de la región del Nilo Alto en Egipto, es una vibrante manifestación cultural que refleja la alegría y la vitalidad de sus habitantes.
Conocido por sus danzas enérgicas y su rica tradición, el Saidi es mucho más que un simple baile; es un símbolo de identidad y comunidad para quienes lo practican. En este artículo, exploraremos las características y los orígenes de esta danza, así como su conexión con el arte marcial conocido como tahtib.
Una Danza Alegre
La danza Saidi es inconfundible gracias a su ritmo alegre y sus saltos característicos.
Se disfruta comúnmente en reuniones familiares, festividades y otras celebraciones cotidianas. El baile se realiza en grupo, creando un ambiente de unidad y camaradería.
Al sumergirse en el folclore Saidi, uno no puede evitar sentir la energía contagiosa que emana de los bailarines, quienes, al moverse al compás de la música, transmiten una sensación de felicidad y socialización.
Orígenes en el Tahtib
El folclore Saidi está íntimamente relacionado con el tahtib, una antigua forma de arte marcial egipcio que se practicaba entre hombres adultos.
Este arte marcial evolucionó con el tiempo, transformándose en un juego de exhibición que mantiene su esencia de lucha simulada.
En este juego, dos hombres forman un círculo y se alternan en el centro, donde simulan una pelea utilizando bastones.
Estos bastones, objetos comunes en la vida diaria de los pastores, son empleados tanto para la defensa como para el pastoreo, creando así un vínculo profundo entre la danza y las tradiciones rurales de la zona.
A medida que los movimientos del tahtib se fueron coreografiando, comenzaron a adoptar un carácter más danzón, convirtiéndose gradualmente en un espectáculo folclórico.
Ya en el siglo XX, el folclore Saidi tomó forma definitiva, integrando todos estos elementos en una danza que sigue siendo celebrada hasta hoy.
Raks el Assaya: La Versión Femenina
Aunque el folclore Saidi tiene un marcado componente masculino, las mujeres también han encontrado su lugar en este arte a través de la danza conocida como Raks el Assaya.
Esta versión femenina es más suave y estilizada, ofreciendo un contraste con la energía robusta del tahtib.
Hay diferentes leyendas sobre cómo las mujeres comenzaron a participar en esta danza con bastón.
Una de ellas sostiene que las mujeres, al notar que los hombres estaban embriagados y había riesgo de peleas, comenzaron a bailar con los bastones para evitar conflictos y, al mismo tiempo, entretener a los hombres.
Otra teoría sugiere que las bailarinas inicialmente imitaban a los hombres en un acto de provocación, interactuando de manera juguetona con el público masculino.
Las mujeres que participan en Raks el Assaya suelen vestirse con una galabeya, un vestido largo y cerrado que les permite moverse con gracia.
Además, portan un pañuelo en la cabeza y otro en la cadera, complementando su atuendo con grandes collares. Aunque pueden bailar con bastón o sin él, la esencia de esta danza radica en la expresión y el estilo personal de cada bailarina.
La Música: Pulso de la Tierra
El ritmo Saidi, característico de esta danza, es un elemento clave que da vida a cada movimiento.
| DT | – D | D – | T |
Con un compás de 4/4, el ritmo se distingue por dos Dum en mitad del compás, creando una cadencia única que invita a bailar.
Los intérpretes utilizan distintos instrumentos, como el tabl beledi, un gran instrumento de percusión; el mizmar, parecido a un oboe con un sonido semejante al de una gaita; y la rababa, una variante del violín.
Cada uno de estos instrumentos contribuye a crear una atmósfera festiva, arraigando la danza en la rica tradición musical de la región.
El folclore Saidi también se caracteriza por movimientos que evocan la conexión con la tierra, con pasos que enfatizan saltitos y rebotes hacia abajo, elevando las rodillas en un claro reflejo del terreno fértil que rodea a sus bailarines. Esta danza es un canto a la vida y a la naturaleza, ofreciendo una visión auténtica de la cultura del Nilo Alto.
Conclusión
El folclore Saidi es un tesoro cultural que combina historia, comunidad y celebración.
A través de sus danzas y músicas, los habitantes de la región del Nilo Alto logran transmitir su alegría, su espíritu y su conexión con la tierra.
Ya sea a través de la energía de los hombres en el tahtib o de la elegancia de las mujeres en Raks el Assaya, el Saidi continúa siendo un punto de encuentro para generaciones y un símbolo perdurable de la identidad egipcia.
Al disfrutar de esta danza, no solo somos testigos de un espectáculo vibrante, sino que también nos sumergimos en la profunda historia que cada paso y cada nota musical llevan consigo.
Si eres nueva en este ámbito y deseas explorar el fascinante mundo del arte en movimiento que contiene la Danza del Vientre, te animo a visitar la página web, consultar los horarios y seguir nuestras redes sociales.

