Hola lindas bailarinas, hoy quiero compartir con ustedes mi última creación en danza oriental: «La Maldición de la Momia», una pieza que refleja una temática tan intrigante como es el juego entre el manipulador y el manipulado.
A menudo, en la vida diaria, nos encontramos atrapados en dinámicas complejas y, aunque a veces podemos identificarlas fácilmente, hay ocasiones en las que no logramos verlas claramente.
Me he preguntado cómo se puede salir de esta maraña relacional, y he llegado a la conclusión de que, para romper este ciclo, a menudo se necesita la intervención de un tercero que aporte una nueva perspectiva.








La trama de «La Maldición de la Momia»
En esta historia, nos sumergimos en un mundo fascinante donde se entrelazan la magia y el misterio.
Mis personajes principales son las sacerdotisas, figuras poderosas que han ejercido su control sobre la Momia, manteniéndola atrapada en un estado de terror que afecta al pueblo.
Su dominio no solo pone en riesgo a los habitantes, sino que también crea una dinámica de miedo y opresión que la Momia no puede romper por sí misma.
Por otro lado, tenemos a las Arqueólogas, aventureras que, en su viaje a Egipto, descubren el Templo donde reside esta Momia.
A medida que investigan, se dan cuenta de que la verdadera amenaza no es la Momia en sí, sino el control insidioso de las sacerdotisas.
Con valentía y determinación, estas arqueólogas desarrollan un plan para liberar a la Momia, enfrentándose a los temores ya las fuerzas sobrenaturales que la mantienen cautiva.








El Proceso Creativo y la Preparación de las Bailarinas
Cada una de nosotras, como bailarinas, ha trabajado intensamente en las clases de Danza Oriental para dar vida a esta narrativa.
La creación de las coreografías ha sido un proceso fascinante, en el que hemos explorado no solo los movimientos técnicos, sino también la esencia de nuestros personajes.
La preparación del vestuario y el maquillaje han sido cruciales para lograr que el público se sienta que está experimentando la historia de manera inmersiva.
No podemos olvidar los nervios que siempre surgen en los días previos al espectáculo.
Esta sensación es inevitable, pero también necesaria.
Nos preparamos para estar alertas y enfocadas en el arte que vamos a presentar.
En esos momentos de ansiedad, recordamos que nuestra conexión mente-cuerpo es fundamental; es lo que nos ancla al presente y nos permite brillar en el escenario.
Lo más hermoso de esta experiencia es que, al final del espectáculo, la satisfacción es palpable.
Cada una de nosotras siente el orgullo por el esfuerzo compartido y la unión que hemos creado.
Nos animamos mutuamente, nos acompañamos en el silencio antes de salir al escenario y nos ayudamos en caso de cualquier eventualidad.
He aprendido que cada uno de estos momentos nos fortalece y nos conecta.
Finalmente, también descubrimos juntas nuestras mejores versiones.
No se trata solo de bailar danza oriental; es un viaje hacia el interior, una exploración de nuestra esencia que queremos mostrar al mundo.
Es un acto de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, de empoderamiento.








¡Te espero en clase!
Así que, queridas bailarinas, las invito a no solo disfrutar del espectáculo, sino también a formar parte de este viaje a través de mis clases de Danza Oriental.
Juntas exploraremos el movimiento, la expresión y la historia que queremos contar.
Sígueme en mis redes sociales para mantenernos conectadas y compartir más sobre esta apasionante travesía: @yasminaelkarnak.
¡Un saludo afectuoso!
Yasmina Andrawis

