Enseñando la danza del Vientre
La danza siempre formo parte de mi vida desde pequeña, yo venía del mundo del ballet y eso de la Danza Oriental en realidad no me atraía mucho, hasta que mi padre Fathy Andrawis maestro de maestros como su bien amado Shokri entre tantos, Excelencia Artística, director entre otros del Grupo Folclórico Nacional de Egipto, decidió montar una Academia de Danza Oriental en Madrid, El Karnak. Al principio empecé a aprender un poco engañada y sin mucho interés, pero rápidamente fue algo que se apoderó de mí y cada vez necesitaba aprender y bailar más y más.
Yo tuve la suerte de tener a un gran maestro como padre y a un padre como gran maestro, quien me enseñó no solo a bailar, sino que me transmitió también sus preceptos artísticos y éticos y su concepción de la Danza Oriental como un ARTE, bello y elegante. Era muy perfeccionista, y exigente, me hacia ensayar y practicar horas y horas hasta la perfección, pero supo combinarlo con mucha ternura y cariño.
Siempre recordaré la última clase que dio, fue magistral, le brillaban los ojos era feliz muy feliz, cuando nos sentamos a cenar estaba relajado, contento y sonriente, estuvimos hablando durante horas, me dio los más sabios consejos que un maestro pueda dar a su discípulo, y las mas bellas enseñanzas que un padre pueda dar a una hija, y me dijo como si todo formara parte de un plan prefijado, ‘hija mía a partir de ahora tú eres la maestra’. Fue algo premonitorio, como si él supiera lo que iba a ocurrir, como si sintiera que era hora de dar el testigo, que su trabajo estaba terminado, unas horas después ‘Cruzó el Nilo’.
Fueron momentos de dolor y tristeza pero sentía una luz brillar en mi interior, su danza, su regalo, su legado estaba grabado a fuego en mi corazón a través de la danza él seguía vivo en mi interior. Diez días después de su muerte presentamos su último espectáculo en la Sala Caracol de Madrid. Las lágrimas de alegría se juntaban con las de tristeza, tal vez esa haya sido la vez que más me costo bailar, pero a la vez la que más necesitaba hacerlo, fue nuestra decisión la de mi Madre, Techi León y la mía propia, era la mejor manera que teníamos de decirle allá donde estuviera que le queríamos tanto!!.
Aunque nos quedamos con tan solo dos alumnas, decidimos seguir adelante con la Academia, sudando lágrimas de tristeza, las ganas de seguir con su trabajo, de no dejarlo perder, la confianza en sus preceptos, y la formación tan sólida tanto artística como ética que me dio durante años nos hicieron seguir adelante y superarnos y hoy cuando casi 10.000 alumnas han pasado por nuestras aulas y El Karnak es la Academia dedicada a la Danza Oriental mas Veterana de España todavía le siento a mi lado.
Cuando tras años de duro trabajo conseguimos que un teatro Nacional programara por primera vez una obra de danza oriental, y sus Coreografías volvieron sobre el escenario. Cuando llenamos de aplausos El Teatro Calderón, Arenal, Madrid, Centro Cultural de la Villa, Real Coliseo Carlos III… Cuando represento a Egipto bailando ante ministros embajadores y personalidades de la Política y la Cultura en General y me dicen que transmito la verdadera esencia de la Danza Egipcia. Cuando las alumnas bailan para dedicarles su baile a sus familiares y amigos en las fiestas trimestrales de la Academia. Cuando Momo Kadous que se refiere a Fathy como ‘mi hermano’ me da consejos no solo de danza sino para enfrentarme a la vida. Cuando creo mis coreografías o mis espectáculos, cuando doy clases, cuando bailo, siempre le siento muy a mi lado.
Cuando pienso y me pregunto que es la danza oriental en mi vida, me doy cuenta que la tengo tan dentro de mi, que la única repuesta posible es: ‘La Danza Oriental Es Mi Vida’.

