Por fin comienzo mi primera clase de Danza del Vientre.
Hoy fue un día especial, pues he dado el primer paso en un viaje que nunca imaginé emprender: mi primera clase de danza oriental en la academia El Karnak.
Desde el momento en que entré al salón, una mezcla de nervios y emoción se apoderó de mí.
Había algo en el aire que me decía que estaba a punto de descubrir una parte de mí misma que había estado dormida durante mucho tiempo.
La atmósfera del lugar es mágica. Las luces tenues, los espejos que reflejan cada pequeño movimiento y la música envolvente me hicieron sentir como si estuviera en otra dimensión.
La profesora, con sus movimientos fluidos y su energía contagiosa, comenzó la clase con una serie de ejercicios de calentamiento que pusieron a prueba mi flexibilidad. Me di cuenta de que, aunque todos los demás parecían moverse sin esfuerzo, yo estaba luchando por seguir el ritmo. ¿Realmente puede mi cuerpo hacer todo esto?
Redescubriendo los movimientos del cuerpo.
A medida que avanzábamos, empecé a explorar movimientos que nunca había intentado antes. Movimientos de cadera, ondulaciones, giros… cada uno me desafiaba a redescubrir partes de mí que creía olvidadas.
Hay tanto potencial en mi cuerpo, pero sentía que estaba bloqueado, que necesitaba «re aprender» a moverme.
Me preguntaba si, de pequeña, cuando corría y jugaba sin preocupaciones, mi cuerpo era capaz de hacer todas estas cosas. No tengo recuerdos claros de esa época, pero estoy segura de que en mi infancia también experimenté una libertad de movimiento que parece haber desaparecido.
Aprendiendo a conectar cuerpo-mente.
El verdadero reto vino cuando me pidieron concentrarme en partes específicas de mi cuerpo: mis huesos y músculos.
La profesora nos instó a cerrar los ojos y sentir cómo cada movimiento debía comenzar desde adentro, como si nuestra mente tuviera que comunicarse con nuestro cuerpo para que este pudiera ejecutar la idea.
¡Qué complicado se me hizo! A veces parecía que mi cabeza y mi cuerpo estaban en dos mundos diferentes.
Mientras que para otros era un juego, para mí era un rompecabezas nuevo que intentaba resolver.
No te olvides de respirar.
En medio de esta confusión, las palabras de la profesora resonaban constantemente: “Recuerden respirar”.
¡Y cuánta razón tenía! Tan concentrada estaba en seguir la coreografía y ejecutar cada paso que a menudo olvidaba lo más básico: respirar.
Es curioso cómo algo tan automático se nos puede escapar en momentos de tensión.
Sin embargo, si no hubiera respirado, definitivamente me habría desmayado en clase.
A pesar de lo agotador, sentí que cada inhalación me llenaba de energía y me ayudaba a liberar mis tensiones.
Unimos todo lo aprendido en clase.
Al final de la lección, cuando ya pensaba que mis músculos no soportarían más, la profesora nos sorprendió al unir todos los movimientos que habíamos aprendido en una coreografía completa.
¡Yo, en mi primera clase! No podía creerlo. Miré a mi alrededor y vi a otras compañeras sonriendo y disfrutando de la música. En ese momento, entendí que no solo había logrado seguir la clase, sino que también había comenzado a construir algo hermoso: una conexión con mi cuerpo y con el arte de la Danza del Vientre.
La danza del vientre me muestra un mundo por descubrir.
Salí del Karnak con el corazón latiendo con fuerza y una sonrisa en el rostro. Me siento motivada y emocionada ante la idea de lo que podría lograr a lo largo del curso.
¿Qué más aprenderé? ¿Cuántos nuevos movimientos tendré la oportunidad de explorar? Todo esto suena increíble y me hace querer regresar, y eso es exactamente lo que haré.
Estoy muy feliz de haberme inscrito en esta aventura. La danza oriental representa para mí no solo un desafío físico, sino también una manera de conectar con mi esencia.
Cada clase será una nueva oportunidad para aprender, mejorar y recordar la alegría de bailar.
Estoy lista para enfrentar lo que venga, con cada paso que dé, me acerco más a recordar esa niña libre y juguetona que alguna vez fui. ¡Vamos por más!
Si eres nueva en este ámbito y deseas explorar el fascinante mundo del arte en movimiento de la Danza del Vientre, te animo a visitar la página web, consultar los horarios y seguir nuestras redes sociales.
Feliz día.

