En la actualidad la palabra profesional esta un poco difusa y desvirtuada, se utiliza con mucha ligereza y parece que nos da un toque de distinción y una posición superior para criticar comentar o dar nuestra opinión. ‘Yo soy profesional…’, ‘como profesional de la danza oriental…’.
Lo primero es ver que entendemos por profesional, quien se gana la vida profesionalmente con ello y es su profesión, o por el contrario quien da una garantía del buen hacer de las cosas. – ¡¡ Señora yo es que soy un profesional !! -, frase que comentan mucho los ‘chapuzas’ que vienen a casa a arreglarnos un grifo y nos dejan todo peor que estaba, pero efectivamente se ganan la vida con ello y a mi entender bastante bien.
Son estos profesionales, o por el contrario entendemos como profesional a quien nos deja el grifo bien arreglado, en poco tiempo, sin problemas. Probablemente los clientes cuando nos referimos a ‘es un profesional’ es el tipo de profesionales que demuestran su profesionalidad, que es la palabra que creo que define perfectamente al profesional sin equívocos.
Pues bien ahora que entendemos por profesional de danza del vientre, quien con cuatro clases en una academia y 4 talleres con grandes maestros, se dedica a dar clases en un par de gimnasios, o quien dedica años al estudio de la danza oriental y puede dar clases, bailar como solista, en grupo, en espectáculos ….
Para mi la respuesta está clara quien dedica años de estudio, de ensayo de práctica, quien investiga, tiene inquietudes, sigue con ganas de aprender y evolucionar, pero sobre todo quien es éticamente impecable.
¿Cuantas llamadas ‘profesionales de danza oriental’ hay ahora mismo en la danza oriental con una aptitud y actitud impropias de un verdadero profesional?.
¿Cuantas llamadas ‘profesionales de danza oriental’ carecen de toda ética profesional?.
¿Cuantas llamadas ‘profesionales de danza oriental’ utilizan este apelativo nada mas que para criticar y desprestigiar a verdaderas profesionales?.
Para llegar a ser una buena profesional de danza oriental hay que trabajar duro, es fundamental una buena formación, tener un maestro de referencia que te guíe, una formación ética como bailarina y sobre todo humildad que no falsa modestia.
Estoy segura que hay muchas más buenas profesionales de danza oriental que ‘llamadas profesionales’, pero como siempre, para contrarrestar el mal de pocos tienen que hacerlo muy bien muchos.
